RETOS:
el origen de una Comunidad Terapéutica Abierta

      El origen de RETOS no puede comprenderse sin mirar primero el contexto del que emerge.

      Durante décadas, modelos como Hogares CREA han representado una de las principales respuestas frente al problema de las adicciones en América Latina.

      Nacido en Venezuela en 1983 por iniciativa del padre José María Rivolta, este modelo se consolidó como una propuesta terapéutica, educativa y social orientada a la reeducación de personas con problemas de consumo de sustancias. Estos modelos demostraron que la recuperación no depende únicamente de la intervención clínica, sino de la estructura, la convivencia y la transformación del estilo de vida.

      Además, Hogares CREA desarrolló un componente formativo a través del Colegio Universitario Padre Isaías Ojeda, creado para formar profesionales en prevención, orientación y acción social, así como en intervención terapéutica en adicciones. 

Este entorno y la filosofía Creana marcó profundamente mi trayectoria profesional y la de quienes hoy conformamos RETOS. Fue en este espacio donde nos conocimos. En ese momento compartíamos un mismo modelo, una misma práctica y un mismo marco de intervención. Sin embargo, el cuestionamiento no surge allí.

Es después, cuando dejamos de trabajar en Hogares CREA, que comienza un proceso distinto. Al salir del contexto institucional, la experiencia acumulada empieza a tomar otra forma. Ya no estábamos operando dentro del modelo, sino reflexionando sobre él.

Este cuestionamiento no fue inmediato ni teórico. Fue un proceso progresivo, construido a partir de conversaciones sostenidas en el tiempo y ahí empezamos a soñar, desde nuestras experiencias personales y nuestra preparación profesional, alrededor de una idea central: si los tratamientos residenciales funcionan gracias a la estructura que ofrecen, ¿por qué esa estructura no puede construirse en la vida cotidiana?

Este cuestionamiento dio paso a un proceso de construcción conjunta. José Luis Scovino, reeducado dentro del modelo residencial CREA y egresado del Colegio Universitario Padre Isaías Ojeda, quien además había ocupado cargos directivos importantes, aportaba no solo su experiencia vivencial en comunidades terapéuticas, sino también una formación que le permitió estructurar la intervención más allá de su propia historia personal. María Virginia Erazo, enfermera y terapeuta Gestalt, se desempeñaba como directora de centros residenciales, integrando la mirada clínica con la gestión comunitaria. En mi caso, como psicóloga, trabajaba en el área de orientación familiar y en la intervención clínica y social dentro de estos centros, acompañando tanto a personas en tratamiento como a sus sistemas familiares.

A su vez, la posterior entrada de Yefferson Reina, que se da a través de María Virginia, quien nos habla de él y de su proceso como reeducado en el programa ambulatorio de Hogares CREA. Su presencia aportó un elemento fundamental: nos permitió comprender desde dentro la experiencia no residencial, enriqueciendo nuestra mirada sobre las posibilidades reales de un modelo abierto.

A partir de este proceso, comenzamos a dar un paso más allá de la práctica. Iniciamos una construcción teórica de lo que estábamos imaginando. Se trataba de organizar la experiencia, darle coherencia y convertirla en un modelo posible. Era, en el fondo, empezar a darle forma a un sueño conjunto.

De ahí emerge un principio que se convertiría en el núcleo de nuestro modelo: la estructura terapéutica no depende del lugar, sino del sistema que la sostiene.

Este principio se convierte en la base de lo que más adelante llamaríamos RETOS: Red de Encuentros Terapéuticos Orientados al Sentido, y con ello, el concepto de Comunidad Terapéutica Abierta.

Este enfoque plantea una ruptura significativa con el paradigma tradicional. En lugar de trasladar a la persona a un entorno controlado, proponemos construir un ambiente terapéutico dentro de su propia realidad, donde la familia deja de ser un elemento periférico para convertirse en el principal recurso terapéutico. La comunidad deja de ser un espacio físico cerrado y pasa a ser un sistema relacional organizado que sostiene el proceso de reeducación en la vida cotidiana.

En septiembre de 2016, RETOS dejó de ser una idea o proyecto para convertirse en una práctica concreta. Este paso fue posible gracias al empuje de Carolina Barreto, esposa de José Luis y administradora de RETOS, quien nos impulsó a salir del espacio teórico en el que nos encontrábamos y dar el paso hacia la validación real del modelo.

Iniciamos la atención presencial en la Clínica Guerra Méndez, en Valencia, Venezuela, acompañando a cuatro familias que conformaron la primera Comunidad Terapéutica Abierta. Este inicio, aunque pequeño, permitió validar el modelo en condiciones reales.

Sin embargo, el contexto del país nos llevó a una reconfiguración como equipo. María Virginia emigró a Perú, donde continuó su formación en el Centro Takiwasi, explorando el abordaje de las adicciones desde la medicina tradicional amazónica. Yefferson se trasladó a Chile, José Luis a España, y yo permanecí inicialmente en Venezuela, lo que llevó a una pausa temporal del programa.

En diciembre de 2019, una nueva familia referida nos permitió retomar el trabajo. Iniciamos entonces un abordaje en formato semipresencial, sin anticipar que la pandemia nos obligaría a transformar completamente nuestra forma de intervención. Lejos de detenernos, esta situación nos impulsó a desarrollar estrategias digitales que nos permitieron sostener y adaptar el modelo a un formato casi completamente remoto.

Este proceso no fue solo una adaptación, sino una confirmación de nuestro planteamiento inicial: si la estructura terapéutica es un sistema y no un lugar, puede sostenerse más allá de la presencialidad.

Con mi posterior migración a España en 2022, RETOS termina de consolidarse como un modelo flexible, no residencial y con capacidad de implementación en distintos contextos.

Actualmente, María Virginia no forma parte de la plantilla directa de atención, al haberse dedicado de manera plena al trabajo terapéutico con plantas medicinales. Sin embargo, el vínculo personal y profesional se mantiene activo, siendo parte del equipo desde un espacio de intercambio constante que continúa nutriendo el desarrollo del modelo.

Hoy, RETOS representa una evolución del concepto de comunidad terapéutica. Mantiene los principios de estructura, responsabilidad y transformación del carácter propios de los modelos tradicionales, pero los reinterpreta desde una lógica abierta, donde la familia y el entorno cotidiano se convierten en el escenario principal del cambio.

Más que una alternativa al modelo residencial, RETOS es una respuesta a sus límites. Es una forma de hacer posible la reeducación en el lugar donde la vida realmente ocurre.




 

 

 

 

Fabiola Piña Reyes

Psicóloga
Co-Fundadora de RETOS – Comunidad Terapéutica Abierta

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